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La Coctelera

Diana en:

23 Mayo 2006

EL FANTASMA DE IPOLL

El IPOLL, es decir, el Instituto Politécnico Osimani & Llerena, es el liceo más antiguo de la ciudad de Salto - URUGUAY, de paredes robustas, con una acogedora biblioteca perdida en su decorado en los finales del siglo XIX, y un frío y solitario observatorio astronómico.

Desde su fachada pueden divisarse claramente dos secciones: el ala izquierda de gruesas paredes azules y blancas y el ala derecha, que al igual que el centro posee grandes ventanales de vidrios verdosos y celestes. El edificio consta de tres pisos (más el observatorio ya mencionado que se halla sobre la terraza del tercero). Por encontrarse en un profundo desnivel con respecto a la vereda, la entrada principal se halla en el segundo piso, que nos conduce a un gran hall donde es posible acceder al salón de actos, bedelía, sala de profesores, escalera hacia la biblioteca o bajar unos escalones hacia la cantina. Toda la sección izquierda es el área administrativa y a la derecha están todos los salones de clases. En el primer piso, se hallan los laboratorios de física, química y biología, junto a más aulas, construidas con gradas al estilo anfiteatro. Y es justamente en uno de los laboratorios donde sucedió lo que se relata de boca en boca por nuestra ciudad.

Cuentan que a mediados de los ochenta hubo una serie de robos o, más bien, travesuras de algunos gurises que durante la noche, aprovechando el poco presupuesto para reparar correctamente los grandes ventanales, entraban al liceo franqueando fácilmente las tapas de madera compensada, a veces sólo apoyadas contra el ventanal y respaldadas con algún pesado mueble. Prueba de ello era la serie de tubos de ensayo y diverso material de laboratorio destrozado, que solía hallarse esparcido por el piso de los laboratorios.

Para mitigar esto, se dispuso una guardia policial. La misma consistía en tres policías que patrullaban los alrededores del edificio. Merced a la guardia policial, los gurises dejaron de merodear el lugar y cesaron los destrozos. Con el tiempo, se pensó que era exagerado disponer de dos oficiales para una tarea tan obsoleta. Se dispuso que fuese uno solo el encargado de dicha tarea, con la intención de que con el tiempo el incidente se olvidase y ya no fuera necesario montar guardia toda la noche. El policía de turno cumplía con sus habituales rondas en solitario todas las noches, pero al comenzar el invierno, pidió hacer las mismas desde dentro del edificio y ya no por la periferia. El pedido le fue concedido.

Un día, el oficial de turno escuchó ruidos que provenían del primer piso, mientras él se hallaba en el segundo. Baja hacia el lugar y conforme se acerca al pasillo de los laboratorios, los ruidos se escuchan con más fuerza. Al llegar al de biología, halla la puerta abierta. Pregunta en voz alta y autoritaria quién se encuentra allí. Muda respuesta. Entra con sigilo desenfundando el arma. Apenas cruza el umbral, escucha el violento cerrar de la puerta a sus espaldas y observa atónito como comienzan a volar tubos de ensayo, vasos de bohemia, mecheros, carteles y todo lo que pudiese ser lanzado. Se agachó y buscó refugio bajo una de las mesadas revestidas de azulejos blancos. Una vez allí, con los ojos cerrados soportó el ruido ensordecedor hasta que todo cesó. En ese momento, se levantó, corrió hacia la puerta, la abrió y huyó del lugar al tiempo que llamaba a la policía. Esperó en la entrada la respuesta a su llamado. El patrullero que llegó al lugar encontró al oficial aterrado en un ataque de nervios, por lo que llamaron a otro patrullero para que lo acercaran al hospital.

A la llegada del segundo patrullero uno de los oficiales se decide bajar para constatar lo sucedido. A sabiendas de lo relatado por su compañero, lo hizo con temor; vio la puerta del laboratorio abierta, el destrozo y también algo más, algo que lo hizo huir raudamente del lugar y no desear regresar por nada del mundo. Subió y le comentó esto a su compañero de patrulla, quien le creyó. Ambos se negaron a obedecer la orden que venía de la jefatura: bajar y montar guardia en la puerta del laboratorio. Ante la negativa de los mismos, en la jefatura, alguien de cargo más alto sospecha que sucede algo extraño y decide ir personalmente a poner coto al asunto. Así es que un tercer patrullero parte hacia el viejo edificio.

Cuando el sargento llega al IPOLL, le comentan que uno de los oficiales decidió bajar a ver qué sucedía, con intención de demostrar que no tenía miedo. El sargento decide bajar presuroso para alcanzar a su subordinado. Al pisar el primer piso, ve venir corriendo a su encuentro al oficial valiente, que viene disparando su arma y huyendo de una sombra oscura. El sargento desenfunda su arma y también abre fuego sobre aquella cosa, que ocupaba todo el amplio pasillo principal. Ambos trepan las escaleras y llegan desesperados a la entrada del liceo, temblorosos, agitados y blandiendo sus armas hacia el interior del edificio. A pesar de todo, nada más ocurrió.

Desde entonces la policía ha negado oficialmente todo lo sucedido, pero lo cierto es que hasta hoy no acceden a poner oficiales para vigilar siquiera el perímetro. Se cuenta que los funcionarios de limpieza no se atreven a bajar tarde en la noche por aquellos lares. Que a todos los profesores de ciencias se les exige que una vez culminada la clase, guarden todo lo utilizado en los respectivos cajones y armarios con llave y que no dejen absolutamente nada sobre las mesadas, ni siquiera un rígido mechero Bunsen. Se dice que a partir de este incidente, existe la orden de dejar todas las luces de todos los salones, pasillos y escaleras encendidas durante toda la noche, principalmente la del primer piso. Esta historia, que es bastante fiel a la memoria colectiva, tiene detalles que varían. Por ejemplo, en algunas versiones todo le sucede a un solo oficial y al lugar llega únicamente un patrullero. En otras, se dice que la historia es relatada en primera persona por un interno de la sala de psiquiatría del Hospital Regional Salto, y que, al indagar sobre dicho paciente, confirman de que efectivamente es un ex-policia. Lo cierto es que, antes de escribir esto, decidí darme una vuelta por el IPOLL. Eran las dos de la mañana de una noche muy fría y no advertí ningún sereno, ni vigilante ni policía alrededor de toda la manzana. Y efectivamente, el edificio se halla vacío con todas las luces de los salones encendidas.

servido por suenos-de-una-persona-interior 7 comentarios compártelo

7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

javier

javier dijo

Ya se sabe en los edificios grandes siempre hay fantasmas. Buena historia. Habrá que llevar espejos retrovisores por los pasillos. jajaja

23 Mayo 2006 | 07:24 PM

nkjj

nkjj dijo

lokp`2

13 Agosto 2006 | 01:25 AM

Enzo

Enzo dijo

Tenés que acordarte que el edificio actual del IPOLL fue construido en la década del 70 porque antes funcionaba donde hoy es el liceo N°5.

Interesante la historia, siempre se dice mucho del IPOLL

Saludos

1 Noviembre 2007 | 01:34 PM

manrrique gutierito

manrrique gutierito dijo

estas idiota yretrasado mental enzo con es del fantasma daaaa.

14 Marzo 2009 | 06:04 PM

ÑLÑ

ÑLÑ dijo

JJKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKKK

12 Abril 2009 | 06:36 PM

dores

dores dijo

soy estudiante de ese liceo, y las historias tienen diferentes versiones pero estoy segura de que todas son ciertas ya que lo que cambia es quien es el que es espantado las cosas ocurridas siempre son las mismas, es verdad el liceo tiene las luces prendidas en la noche, tambien existe otra historia de una chica fantasma que perseguia a un chico que se encontraba corriendo en la noche en la pista del liceo, los alumnos del turno nocturno andan acompañados, muy rara vez se ve a uno solo, hay quienes escucharon cantos en la puestas de sol, otros que cuantan de puertas que se abren y cierran solas, creo en estas cosas y te felicito por que me gusto mucho tu relato.

29 Julio 2009 | 06:22 PM

matias-link

matias-link dijo

la verdad, muy bueno el relato, me intereso muchisimo.
y me dieron ganas de darme una vuelta x el IPOLL... a la noche,
donde todo es oscuro, en una fria noche, esperare lo inesperado...
hasta entonces...

WWW.METROFLOG.COM/MATIAS-LINK

28 Septiembre 2009 | 01:36 PM

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"Soy alta, uso lentes para ver monitores, tengo complejo de actriz, sé cantar pero no lo hago, tengo letra para rato, me gusta viajar dentro de mi pais, tomo mate, y escucho de todo...me dicen Dianilla"
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